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Parana
21 enero, 2020
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Su majestad la impunidad

AFP

La corona y los plebeyos, los señores feudales y el pueblo, el poder económico y la injusticia. Algunas divisiones que colocan o nos colocan a nosotros, los seres humanos, en diferentes posturas. Como cuando usted no llegó a primera en un avión y viaja en turista. Cuando le gritan por el parlante “económicaaaaa" y trata de pasar por el interminable pasillo de la primera clase tapándose con la medialuna de esponja que por unos minutos le hará sentir el confort que pueda sentir en una de las sillas de una confitería de la avenida de Mayo. Mira para adelante como pasan los copetines y el champagne hasta que le cierran la cortina y se termina la función. Y ahí usted mira para atrás la interminable cantidad de cabezas que lo acompañan y respira profundo. Pero tiene la satisfacción de los 2.000 dólares que se ahorró en esos metros de pasillo. Empiezo esto contándoselo así para que sepa que es muy diferente cuando usted puede elegir el pasaje para viajar mejor o peor. Pero tiene la opción de que si paga más le dan primera…… Repito, tiene la opción.

Ahora bien, si yo le cuento que hay un país donde los ladrones no van presos y se ríen de usted mientras toman copetines. Un país donde todos los meses paga primera clase con sus impuestos pero viaja en económica. Un país donde abrazando a su familia no puede explicarles a sus hijos por qué el intendente tiene ese barco y esa casa. O por qué el sindicalista o el gobernador tienen esos aviones y esos campos. Por qué los diputados, los senadores, los ministros tienen 2 custodios cada uno, con chófer y un auto oficial blindado que mantiene el Estado. Como es posible que ganando lo que ganan encima tengamos que pagarles esos privilegios. Ni hablar de las prebendas para los jueces y la impunidad. La bendita impunidad que hace que se reciclen dentro del barro de la corrupción y continúen en los mismos cargos los hijos, los nietos, los bisnietos y seguramente usted se va a morir pero los apellidos van a seguir, porque una vez que se consigue una beca en el Estado mientras haya un boludo que paga no se larga más…

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Y criticamos al príncipe Harry, un pibe que renunció a sus privilegios para vivir de lo que le gusta y se casó con una plebeya porque la ama. Pero los nuestros no, los nuestros siguen manteniendo a la veterana colagenada con berretín de señora bien que parece no entender que cada puntada de sus monstruosas cirugías se pagó con plata del pueblo. Esto es, suya y mía. Y después tenemos otra casta que son los barbuditos de izquierda que en nombre del Che, Maduro, la revolución y el imperialismo toman como enemigo al pobre tano, gallego o judío que se pasó 70 años laburando, no yendo a la plaza a revolver la cacerola. Laburando! Palabra que suena feo y hay que decirla por lo bajo, porque te toman como enemigo y empiezan a gritar que hay que sacarles porque son lo que más tienen.

En ese barro del que hablo crece esta casta de renacuajos y nos seguimos preguntando por qué no podemos pasar a primera. Por qué será un renacuajo pero no son boludos y ganaron la punta y le toman el pelo y le roban su plata y encima piden respeto y son soberbios y dicen tener códigos y puede ser….. Porque los códigos son la moral de la mafia, y son mafiosos. Estoy en un aeropuerto. Viajo en turista con la dignidad que me da el hecho de comprar los pasajes con mi trabajo. Y sabe qué? Me encantaría encontrarme en el asiento de al lado con el príncipe Harry, que seguramente como todos los diputados y ministros del mundo viajan junto al pueblo.

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