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26 mayo, 2020
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La UCR busca salvar la ropa en medio del derrumbe de Cambiemos

Evalúan que pueden mejorar mucho respecto de las PASO, cuando asumen que no hubo movilización. Motivan a la militancia con la posibilidad de revertir el resultado, por lejano que parezca.

Por Pablo Bizai

Lejos de la resignación a la que conducen los 16 puntos abajo con los que Mauricio Macri va en octubre a buscar un milagro en medio de la crisis, en la UCR de Entre Ríos afrontan con interés el proceso electoral.

No es que no sean realistas. Saben que las chances de reelección de Macri son más que remotas. Pero ponen el acento en que el derrumbe electoral de Cambiemos en las primarias de agosto no fue tan espectacular en Entre Ríos. Aquí, Macri perdió por nueve puntos.

La diferencia fue aún menor para la categoría de senador nacional: de 7 puntos si se suman los votos de las tres listas de la interna. Para la militancia radical, el mensaje motivacional apunta a la posibilidad de recuperar para la UCR el senador nacional por la minoría que perdieron en 2013, cuando Alfredo de Angeli los desplazó de ese histórico lugar en alianza con el ex gobernador peronista Jorge Busti.

 


Intención de recuperar el senador por parte de la UCR

Hoy De Angeli va por su reelección a la cabeza de la lista. De modo que para recuperar su senador radical –la candidata es Stella Olalla- Cambiemos necesita ganar en Entre Ríos, aunque sea por un voto. En el discurso motivador, el milagro es más posible de alcanzar en la provincia. Está más cerca que en el conjunto del país.

Dicen que pueden hacerlo porque en agosto no hubo movilización. Ya habían dejado todo el esfuerzo militante y material en junio, cuando se jugaban los cargos provinciales y locales. Y llegaron al 11 de agosto “cansados y sin plata”.

Dejaron actuar a la ola nacional y el resultado fue que hubo derrotas en territorios donde dos meses antes habían ganado para cargos locales.

Se mencionó que las PASO fueron “ninguneadas” y si había que volver a hacer un esfuerzo sería, en todo caso, para octubre. Porque está claro que a ningún intendente de Cambiemos le da los mismo que en la Nación siga o no Rogelio Frigerio. En agosto, además, había internas y movilizarse implicaba para muchos ingresar en una pelea que le podía acarrear enemistad con el dueño de la birome que destraba obras públicas con financiación nacional. Encima, el negado al pegado de boletas restaba competitividad y generaba malestar.

Pero la magnitud de la derrota en las primarias los tomó por sorpresa. Como en todo el país, nadie esperaba que la contundencia del triunfo peronista dejara las cosas virtualmente resueltas dos meses antes de las elecciones.

“Vemos mucha gente asustada. Muchos incluso que nunca se metieron en política y que ahora vienen a ofrecerse como fiscales”, cuenta un dirigente experimentado del interior provincial. “Pero el problema de las PASO no fue de fiscalización, fue de ausencia de movilización”, distingue.

Los otros

Por más militancia que Cambiemos le ponga (en Entre Ríos pesa ante todo lo que haga la UCR, su columna vertebral) hay un par de factores que no controlan: la evolución de la crisis nacional y el comportamiento del peronismo en la provincia.

Efectivamente, los otros también juegan. Se podría decir que el PJ también “ninguneó” las PASO. La baja movilización del peronismo fue notoria. En Cambiemos siempre interpretaron que el gobernador Gustavo Bordet especuló con las elecciones nacionales porque, repiten, “no le fue mal con Macri”.

“No es una mentira que el gobierno de Macri ha sido federal. A nosotros nos lo ha reconocido varias veces Bordet. Y hasta el propio Urribarri nos dijo que se le ha hecho más fácil gobernar a Bordet con Macri que a él con Cristina”, contó un legislador provincial.


Cómo se ve Bordet en la campaña

En agosto –dicen en Cambiemos- Bordet dejó que la ola nacional golpeara tranquila en la provincia y se vio sorprendido por su magnitud.

En definitiva, esperan que la maquinaria electoral del peronismo, que había regulado su marcha en agosto (en buena medida también por el cansancio de la reciente elección provincial y porque ya estaba todo jugado en los cargos locales) se aceite y funcione a pleno para octubre.

Peronistas, radicales y macristas se juegan, básicamente, posicionamientos políticos, porque los cargos en el Congreso de la Nación ya están virtualmente repartidos.

Debería cambiar mucho el resultado para que se altere ese equilibrio: o un triunfo de Cambiemos, o una profundización de su derrumbe y el crecimiento de la tercera alternativa de Roberto Lavagna, lo suficiente como para quedarse con uno de los dos diputados que el resultado de agosto asegura al principal frente opositor de Entre Ríos. No es imposible, pero se presenta poco probable.

Lo que juegan, en definitiva, es lo de siempre: salvar la ropa, cada uno en sus jurisdicciones. Siempre será más respetado el intendente que ganó en su ciudad.

Correcciones

Justamente, la idea es darle más poder de definición en la estrategia de campaña a los intendentes y otros jefes territoriales de Cambiemos. Son los que mejor conocen al electorado de cada pueblo, que los acompañó en 2017 y que dos años después les dio la espalda.

Para el orden provincial, hay quienes plantean alguna corrección del discurso: “Iniciamos la campaña cuestionándolo a Bordet. Estamos locos: sacó el 58% y lo criticamos por defender la provincia con el tema del IVA y de Ganancias. Tenemos que pegarle a Urribarri, no a Bordet. Al menos no por estas cosas”, opina un dirigente radical.

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